
¡Qué pedazo de fiesta se vivió en el corazón de la ciudad! Cuando el frío de la noche amenazaba con adueñarse de Bariloche, el escenario principal del Centro Cívico se encendió por completo para recibir a los dueños de casa: Sele Vera y Los Pampas. Con su inconfundible estilo de chamamé romántico y campero, la banda local fue la encargada de bajarle el telón a la intensa jornada del jueves en esta 55ª edición de la Fiesta Nacional de la Nieve, desatando una verdadera fiesta popular.

Desde los primeros acordes de la acordeón y la guitarra, la masa de gente que colmó la plaza histórica no dudó en empezar a entrar en calor. Miles de vecinos y turistas de todas las edades se ensamblaron en un solo abrazo colectivo, sacando a relucir pañuelos, zapateos y hasta improvisados bailes en pareja sobre la piedra del Centro Cívico. El calor humano le ganó por goleada a la temperatura cordillerana.

El público disfrutó y cantó a viva voz cada una de las canciones del repertorio. Los temas más populares de la agrupación fueron coreados como un verdadero himno por una multitud enfervorizada que no dejó solo a Sele ni un solo segundo. La conexión entre la cantante y su gente fue absoluta: sonrisas de lado a lado, dedicatorias y una complicidad única que solo se genera cuando los artistas juegan de locales en su propia tierra.

A lo largo de todo el show, la alegría fue contagiosa y el ritmo no dio tregua. Entre el repertorio no faltaron sus clásicas versiones de temas populares adaptadas al ritmo campero, que hicieron retumbar a todo el centro barilochense. La energía de los músicos sobre las tablas se contagió en un segundo a la plaza entera, transformando la noche de jueves en una auténtica peña al aire libre.

Fue una demostración contundente de la pasión con la que Bariloche abraza a sus artistas y vive su fiesta máxima. Entre ovaciones, aplausos cerrados y el pedido unánime de “¡otra, otra!”, Sele Vera y Los Pampas se despidieron dejando a miles de almas con el corazón contento y el cuerpo lleno de música. Un cierre formidable que demostró que el talento patagónico no tiene techo cuando se encuentra con un público tan cálido y apasionado.
