Durante el último fin de semana, la Subsecretaría de Tránsito y Transporte de San Carlos de Bariloche llevó a cabo intensos controles de alcoholemia y documentación en distintos puntos neurálgicos de la ciudad. Las labores se ejecutaron de manera conjunta con los efectivos de la Policía de la Provincia de Río Negro, con el objetivo de prevenir siniestros viales y garantizar el cumplimiento de las normativas vigentes.
Uno de los puestos de fiscalización se estableció en la intersección de las calles Morales y 20 de Febrero. En dicho punto, las autoridades procedieron a la retención de cuatro vehículos por alcoholemia positiva y tres por deficiencias en la documentación obligatoria. En esta localización, la graduación alcohólica más elevada registrada fue de 1,38 gramos de alcohol por litro de sangre (g/l).
Asimismo, en Morales y 20 de Febrero se labraron diversas actas por contravenciones de gravedad. Entre ellas, se contabilizaron tres infracciones por automovilistas que intentaron darse a la fuga al percatarse del operativo, una por circular sin la chapa patente delantera y otra por transitar en contramano. En tanto, se registró un caso de modalidad “ceda al volante”, permitiendo que un conductor habilitado tomara el mando del rodado.
Por otra parte, el control instalado en el cruce de las avenidas Onelli y Moreno arrojó los números más significativos de la jornada. Allí se concretaron 15 retenciones preventivas por test de alcoholemia positivo y cuatro por falta de papeles, sumando un total de 18 automóviles y dos motocicletas fuera de circulación. En este puesto se detectó el valor alcoholemico más alto del fin de semana, con un pico de 1,86 g/l.
Durante el operativo en Onelli y Moreno también se retuvo un unidad de taxi tras constatarse que no contaba con la Revisión Técnica Obligatoria (RTO) ni el cartón de habilitación, además de presentar una categoría no correspondiente para la prestación del servicio. Por último, en este sector se labró un acta por ceda al volante y otra por falta de salvoconducto.