
Este lunes, el Vivero Municipal comenzó a vivir una transformación necesaria. Como quien prepara la tierra antes de la siembra, las cuadrillas municipales iniciaron los trabajos para el cerramiento perimetral del predio. No es solo una obra de infraestructura; es echar raíces de protección en un espacio que, tras años de permanecer abierto y vulnerable, finalmente comienza a delimitar su futuro para florecer con tranquilidad.

La unión hace la fuerza, y en este caso, hace el jardín. En un despliegue de logística y compañerismo, todas las Delegaciones Municipales —Centro, Sur-Pampa de Huenuleo, El Cóndor, Lago Moreno, Cerro Otto y Cerro Catedral— han entrelazado sus ramas aportando personal y maquinaria. Ver a todos los sectores de la ciudad trabajando en un mismo surco demuestra que, cuando el objetivo es proteger nuestro patrimonio, no hay maleza que nos detenga.

Los trabajos actuales se enfocan en el movimiento de suelo y el raleo de vegetación, pasos fundamentales para que la obra del perímetro crezca sobre cimientos firmes; además de la colocación del cerco de alambre. Históricamente, este pulmón verde careció de una barrera física, incluso en su lindero con el arroyo, lo que lo dejó expuesto a situaciones de inseguridad y robos recurrentes que marchitaban el esfuerzo de sus trabajadores. Hoy, la decisión política de podar la incertidumbre es una realidad.

El Vivero Municipal es mucho más que un terreno; es el útero verde del barrio al que le da nombre. De sus invernaderos y parcelas brotan las especies que luego visten de gala nuestras plazas y paseos. Proteger este lugar es, en esencia, asegurar que la belleza que nos rodea a diario no se marchite. Con esta obra, se busca abonar el terreno para que la producción ambiental de Bariloche crezca sin contratiempos.

Muy pronto, el Vivero dejará de ser un espacio vulnerable para convertirse en un predio ordenado y seguro. El cierre completo del lote no busca aislar, sino proteger el fruto de un trabajo que beneficia a cada vecino. Cuando las máquinas terminen su labor, lo que quedará será un espacio fortalecido, listo para seguir proveyendo de color y vida a cada rincón de San Carlos de Bariloche.

Esta intervención, impulsada por la gestión del intendente Walter Cortés, se enmarca en un plan integral para recuperar y jerarquizar los espacios que nos pertenecen a todos. Se trata de poner en valor cada rincón municipal, transformando lo que estaba descuidado en un motivo de orgullo. Es, en palabras simples, quitar la maleza del olvido para que brille el potencial de nuestra tierra.

Al final del día, esta obra nos recuerda que para que una ciudad luzca radiante, primero hay que cuidar sus raíces. Con el esfuerzo conjunto de las delegaciones, Bariloche está demostrando que sabe cultivar seguridad para que todos podamos cosechar una ciudad más linda, cuidada y vibrante.
