Nuestros contenedores inteligentes nos hacen la vida más fácil, pero para que sigan funcionando necesitan que los usemos con mucho “amor” y responsabilidad. Lo que nació para facilitar la higiene urbana se ha convertido en el depósito de objetos insólitos. Desde lavarropas hasta escombros: el mal uso de los contenedores automatizados está dañando el sistema de higiene urbana.