
En esta oportunidad, el eje está puesto en una enfermedad poco visible pero de gran importancia: la hidatidosis.
Se trata de una zoonosis, es decir, una enfermedad que puede transmitirse de los animales a las personas. Según explican desde el equipo veterinario municipal, el parásito responsable puede alojarse en el intestino de los perros sin generar síntomas evidentes, lo que dificulta su detección.
El problema aparece cuando, a través de hábitos cotidianos, las personas entran en contacto con el ciclo del parásito.
Un problema que empieza en lo cotidiano
La principal vía de transmisión está vinculada a prácticas comunes en ámbitos urbanos y rurales: alimentar a los perros con vísceras crudas o permitirles el acceso a restos de faena de ovejas o cabras.
Cuando un perro consume órganos de animales infectados, puede desarrollar el parásito y luego eliminar sus huevos en el ambiente a través de la materia fecal. Estos pueden contaminar el suelo, el agua o incluso los alimentos.
De esta manera, sin darse cuenta, las personas pueden exponerse al contagio.
Una enfermedad que puede tardar años en manifestarse
Uno de los aspectos más complejos de la hidatidosis es que en humanos puede desarrollarse de forma silenciosa.
Con el tiempo, puede generar quistes en órganos como el hígado o los pulmones, lo que implica tratamientos prolongados e incluso intervenciones quirúrgicas.
Por eso, desde el área de Sanidad Animal insisten en un concepto clave: la prevención es la herramienta más importante.
Medidas claras para prevenir la hidatidosis
El equipo veterinario municipal refuerza una serie de recomendaciones concretas que pueden aplicarse en la vida diaria:
No alimentar a los perros con achuras crudas, especialmente de ovejas o cabras.
Desparasitar a los perros cada 45 días con Praziquantel, siguiendo indicación veterinaria.
Lavar bien frutas y verduras antes de consumirlas.
Consumir siempre agua potable.
Lavarse las manos con agua y jabón después de tocar un perro y antes de comer o preparar alimentos.
Disponer correctamente las vísceras de animales faenados (ovejas o cabras), colocándolas en una fosa con tapa y fuera del alcance de los perros.
Evitar que los niños se lleven tierra o arena a la boca, especialmente en espacios donde puede haber contaminación.
La iniciativa “Consejos que Cuidan” continuará acercando semanalmente información útil y accesible, consolidando una estrategia que busca fortalecer la tenencia responsable y construir una comunidad más saludable en San Carlos de Bariloche.