Durante el fin de semana se desplegaron nuevos operativos de control en distintos puntos estratégicos de la ciudad, con el objetivo de reforzar la seguridad vial y desalentar conductas imprudentes al volante.
Como resultado de los procedimientos, se confeccionaron un total de 41 actas de infracción. De ese total, 17 correspondieron a alcoholemia positiva, 15 a falta de documentación obligatoria, 4 a conductores que se dieron a la fuga y 5 a otras infracciones contempladas en la normativa vigente.
En el marco de los controles, se retuvieron 33 vehículos, entre ellos 29 automóviles y 4 motocicletas, como parte de las medidas preventivas adoptadas para garantizar el cumplimiento de las normas y resguardar la seguridad de vecinos y visitantes.
Cabe destacar que durante las jornadas se fiscalizaron aproximadamente 410 vehículos y se registró un caso que encendió las alarmas: la graduación alcohólica superó el máximo permitido por el alcoholímetro, alcanzando más de 3.00 g/l, en un operativo realizado el sábado en calle Libertad. Este hecho registró un nivel de alcohol en sangre extremadamente riesgoso, que pone en peligro no solo la vida de quien conduce, sino también la de terceros y de toda la comunidad que circula por la vía pública.
Desde el Municipio se remarca con preocupación este tipo de situaciones y se insiste en un mensaje claro: si se consume alcohol, no se debe conducir. La combinación de alcohol y volante es una de las principales causas de siniestros viales y sus consecuencias pueden ser irreversibles. La prevención y la responsabilidad individual son fundamentales para cuidar la vida.
Los operativos se realizaron de manera conjunta con la Policía de Río Negro, fortaleciendo el trabajo coordinado entre las distintas fuerzas para sostener controles constantes y reforzar la prevención en la vía pública.
En el marco de la gestión del intendente Walter Cortés, la seguridad vial es una política prioritaria. A través de controles sostenidos, campañas de concientización y presencia activa en la calle, se busca generar un cambio cultural que promueva el respeto por las normas y el compromiso colectivo con una ciudad más segura para todos.