
Melba había ingresado al área junto a otra perra, Moka. Ambas presentaban un cuadro severo de maltrato: heridas cortopunzantes, desnutrición marcada y un alambre fuertemente incrustado alrededor del cuello. Tras su rescate, el equipo médico veterinario realizó los primeros auxilios, retiró el alambre y desarrolló un tratamiento integral de recuperación clínica y nutricional.
Durante su permanencia en los caniles municipales, Melba atravesó un proceso de socialización y acompañamiento por parte del personal del área y voluntarios, lo cual permitió revertir comportamientos vinculados al trauma y prepararla para su futura adopción.

Moka fue adoptada semanas atrás, mientras que la historia de Melba tomó visibilidad a través de redes sociales. Una familia barilochense, con antecedentes de adopción responsable a través del área, se acercó para conocerla y posteriormente inició el proceso formal de adopción. Este viernes, Sanidad Animal concretó la entrega de Melba, quien ahora cuenta con un entorno adecuado, seguimiento veterinario y las condiciones necesarias para una vida segura y libre de maltrato.
“El caso de Melba es un recordatorio de por qué es tan importante que la comunidad denuncie y que el Estado actúe con rapidez”, afirmó Pablo Roque, director de Sanidad Animal. “Detrás de cada rescate hay un equipo que trabaja para recuperar vidas que fueron dañadas, y detrás de cada adopción hay una familia que elige dar una segunda oportunidad. Ese compromiso conjunto es lo que hace posible transformar estas historias.
