Pipo encontró un hogar gracias al trabajo de Sanidad Animal

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Después de varios meses en el área de caniles municipales, Pipo —un perro de gran tamaño y carácter noble— finalmente encontró un hogar. Su historia refleja no solo el valor de la adopción responsable, sino también el compromiso de Sanidad Animal en cada uno de estos procesos.


Pipo ingresó en marzo, junto a otros perros, a raíz de una denuncia. Si bien al principio su tamaño imponía respeto, rápidamente el equipo veterinario descubrió su verdadera personalidad: un gigante cariñoso y enérgico. Tras los controles veterinarios de rutina —sangrado para descartar enfermedades, desparasitación y aplicación de la vacuna antirrábica— quedó listo para ser adoptado.

Durante estos meses recibió consultas de personas interesadas, pero la mayoría lo buscaba para tareas de campo. Finalmente, apareció Juan Pablo, quien decidió emprender con paciencia un proceso de vinculación: durante una semana se acercó todos los días a pasear y jugar con Pipo, hasta que llegó el gran día de la entrega.

“Desde temprano lo estaba esperando en casa y cuando lo vi correr por el patio entendí todo, expresó Juan Pablo con emoción.

Desde el área de Sanidad Animal remarcaron la importancia de este tipo de historias. “Cada adopción responsable nos demuestra que el esfuerzo de todo el equipo vale la pena. Nuestro trabajo no termina en el rescate, sino que comienza allí: con los cuidados, la recuperación y el acompañamiento hasta que cada animal encuentre un hogar definitivo”, afirmó Roque, director del área.

El caso de Pipo es uno más de los tantos que día a día se concretan gracias al trabajo articulado entre sanidad animal y la asociación civil dejando huellas. Una muestra de que la tenencia responsable y la empatía son el camino para transformar realidades, tanto humanas como animales.

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