Rocky pelea por vivir: cuando la “justicia por mano propia” fracasa, Sanidad Animal vuelve a reparar el daño

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Rocky. Así se llama el perro de raza tipo Bulterrier que ingresó en las últimas horas al sector de caniles de la Dirección de Sanidad Animal del Municipio de Bariloche en estado crítico y con pronóstico de salud reservado, tras una cadena de hechos que vuelve a dejar al descubierto una combinación peligrosa: maltrato animal, improvisación y ausencia de responsabilidad


Rocky había sido retirado días atrás del domicilio de su tutor original en el barrio 2 de Abril, en el marco de una denuncia penal por maltrato animal.

Luego de ese episodio, quedó bajo la custodia de dos mujeres que se presentaron como proteccionistas, quienes decidieron intervenir sin esperar el accionar de la Justicia y sin contar con las condiciones materiales, sanitarias ni legales necesarias para garantizar la recuperación de un animal que ya se encontraba gravemente dañado.

Del maltrato a la improvisación:

Según consta en documentación oficial, Rocky fue sometido a una intervención quirúrgica de castración en Sanidad Animal, conforme indicación veterinaria.

Sin embargo, dos días después, el perro fue devuelto al resguardo municipal en condiciones de salud notablemente peores, lo que expuso con crudeza que la intervención por fuera del sistema institucional no solo no lo protegió, sino que agravó su estado físico.

El informe médico veterinario es contundente:
Rocky ingresó con múltiples heridas cortopunzantes en cara y cuello, lesiones traumáticas en las patas traseras, dolor intenso, debilidad generalizada, signos de peleas con otros perros y un cuadro conductual compatible con estrés crónico, miedo extremo y sometimiento. El diagnóstico fue claro: estado grave, con pronóstico de salud reservado.

Desde el punto de vista técnico, el cuadro es altamente compatible con maltrato animal y omisión grave de cuidados, dejando en evidencia que la llamada “justicia por mano propia”, cuando se ejerce sin respaldo profesional ni responsabilidad legal, también termina generando víctimas.

El Municipio, cuando todos fallan

Una vez más, es la Dirección de Sanidad Animal la que recibe a Rocky cuando el daño ya está hecho. El área activó de inmediato los protocolos sanitarios, la atención veterinaria intensiva, el control del dolor y el seguimiento clínico permanente. Toda la documentación fue elevada para que Fiscalía investigue los hechos y determine las responsabilidades correspondientes.

El director de Sanidad Animal, Roque, fue contundente:
“Una vez más es Sanidad Animal quien termina velando por la salud de los animales maltratados. Cuando fallan los tutores, cuando fallan las intervenciones improvisadas y cuando se vulneran los derechos básicos de los animales, el Municipio está presente para resguardar su salud y su vida”, afirmó.

Y agregó:
“Quiero agradecer al intendente por el respaldo permanente al área. Sin decisión política, inversión y acompañamiento, estas intervenciones no serían posibles. Sanidad Animal siempre va a estar del lado del cuidado, de la salud y del bienestar de los animales que ingresan víctimas del maltrato”.

Un final abierto, pero con esperanza

Hoy Rocky pelea por recuperarse. Su evolución es seguida día a día por el equipo veterinario municipal. Y su historia no es un hecho aislado.

Bariloche ya fue testigo de otros casos que parecían imposibles y lograron salir adelante: Nieves, la yegua rescatada del abandono; Aura, la potranca que llegó al límite; Canela y Manchas, madre e hija ingresadas la semana pasada en condiciones críticas.

Todos ellos tienen algo en común: fueron maltratados primero y están en recuperacion por parte del Municipio.
Rocky ahora forma parte de esa lista.
La lista de animales que llegaron rotos por la crueldad humana, pero que encontraron en el Estado municipal un lugar donde todavía es posible sanar, cuidar y volver a vivir.

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