
Desde la dirección se informó que, a primera hora de la mañana, se realizó un pedido puntual a referentes de la asamblea para moderar el impacto sonoro durante las horas de atención clínica y quirúrgica.
Según indicaron, la solicitud fue que la manifestación pudiera desarrollarse con música y cánticos, pero evitando el uso de bombos y otros elementos de alto impacto sonoro, debido a la presencia de animales sedados y próximos a ingresar a cirugía.
El director de Sanidad Animal, Roque, explicó: “A las 7 de la mañana hablé con Brenda Morales, Eugenia Gelves y Fernanda Alonso para pedirles con respeto que la protesta se realice con música, cánticos y todo lo que disponga la asamblea. Entendemos y valoramos el derecho a manifestarse, pero les pedimos evitar los bombos porque el servicio estaba funcionando con normalidad, con turnos de castración, vacunación y desparasitación de perros y gatos. Los animales que ingresaron hoy son pacientes, no son cosas: atraviesan un procedimiento quirúrgico y necesitan estar en calma. El estrés y la tensión previa a una cirugía les genera un sufrimiento innecesario”.
Y agregó: “Tenemos una mirada profundamente humana y también profundamente animalista de la salud pública. Cuidar a quienes no tienen voz también es hacer política pública concreta. Hay formas y formas de protesta, y cuando estamos frente a pacientes y cirugías es importante respetar ese momento. No hay reclamo más justo que el que se hace sin poner en riesgo la salud, y en este caso estamos hablando de la salud de seres vivos que dependen de nosotros”.
Desde el área explicaron que el exceso de ruido y vibración puede provocar en perros y gatos un aumento marcado del estrés, con suba de la frecuencia cardíaca y respiratoria, incremento de la presión arterial y liberación de hormonas del estrés, factores que pueden complicar la inducción anestésica y la estabilidad durante el procedimiento.
También advirtieron que un animal sobreestimulado antes de una cirugía puede presentar mayor agitación, respuestas defensivas, peor tolerancia a la anestesia y recuperaciones más lentas.
En felinos, el estrés agudo puede desencadenar crisis respiratorias o cardiovasculares, mientras que en caninos puede generar cuadros de excitación extrema y descompensación.
Pese al contexto, Sanidad Animal sostuvo la atención prevista y remarcó que el objetivo central del servicio es garantizar prácticas seguras, respetuosas y de calidad, priorizando siempre el bienestar de cada paciente.