
El entorno majestuoso del Cerro Catedral se vistió de alegría para recibir a un grupo muy especial: “Los Abuelos del Unión”. Los integrantes del CAAT 9 se alejaron por unas horas de la rutina urbana para sumergirse en la energía de la montaña, demostrando que las ganas de compartir y descubrir no tienen edad. La jornada comenzó con una caminata recreativa que llenó los pulmones de aire puro y los corazones de entusiasmo.
El recorrido llevó a los participantes por el histórico sector del cable carril, un rincón emblemático de nuestra ciudad que sirvió de escenario para charlas y risas. Pero la actividad no terminó allí; al llegar a la plaza Catalina Reynal, el grupo desplegó toda su destreza deportiva con un apasionante torneo de tejo. Entre jugada y jugada, el clima de compañerismo fue el verdadero protagonista de la tarde.

Uno de los momentos más significativos de la salida fue el almuerzo en el refugio. Lejos de ser un menú convencional, los abuelos compartieron alimentos elaborados con sus propias manos. Todo lo disfrutado fue producido en el taller de panadería que funciona semanalmente, transformando el encuentro en una verdadera celebración del trabajo artesanal y el esfuerzo compartido que realizan día a día.
La naturaleza también tuvo su espacio de enseñanza gracias a la presencia de Yesica Hernández, la tallerista de plantas medicinales. Durante la caminata, Yesica guio al grupo en un fascinante reconocimiento de las especies que crecen en nuestro entorno. Los abuelos aprendieron a identificar las propiedades curativas de la flora local, conectando de una manera profunda y respetuosa con el paisaje rionegrino.

Es importante destacar que estas experiencias son el fruto de un trabajo constante que se realiza en el Multiespacio del Barrio Unión. Allí es donde los talleres de panadería y de plantas medicinales cobran vida cada semana, brindando a las personas mayores un lugar de pertenencia, aprendizaje y contención que luego se traduce en estas hermosas salidas grupales.
Finalmente, la jornada cerró con la satisfacción del deber cumplido y la alegría de haber fortalecido los vínculos. Iniciativas como las del CAAT 9 nos recuerdan la importancia de mantener activos a nuestros mayores, integrando la salud física con la nutrición, el conocimiento ancestral y, sobre todo, el afecto de una comunidad que camina siempre a la par.
