
Rocco y Luci llegaron a Sanidad Animal en condiciones que no dejaron indiferente a nadie.
Una denuncia por maltrato animal puso en marcha la intervención de la Municipalidad y, cuando el equipo profesional de Sanidad Animal pudo evaluar a los dos perros, se encontró con un cuadro de extrema vulnerabilidad.
Ambos presentaban una condición corporal de 1 sobre 5. Las costillas, los huesos de la pelvis y las vértebras lumbares se encontraban marcadamente visibles.
También presentaban heridas y lesiones en diferentes zonas del cuerpo.
Pero la historia de Rocco y Luci no termina ahí. De hecho, recién empieza una nueva etapa.
Desde que quedaron bajo resguardo de la Dirección de Sanidad Animal, comenzaron a recibir atención veterinaria, alimentación controlada y seguimiento permanente.

El equipo profesional trabaja para estabilizarlos, tratar sus lesiones y lograr que recuperen progresivamente su estado corporal.
La médica veterinaria Milvia Higuera, integrante del equipo profesional de Sanidad Animal y responsable de la evaluación inicial, explicó el cuadro con el que llegaron los animales.
“Rocco y Luci presentaban un estado corporal muy comprometido. La condición corporal era de 1 sobre 5, con una marcada pérdida de masa corporal y una importante visualización de las estructuras óseas. Además, encontramos lesiones en piel y heridas en distintas regiones del cuerpo.”
La profesional destacó que el trabajo ahora está puesto en la recuperación.
“Lo más importante es que hoy están bajo resguardo y atención veterinaria. Comenzamos un proceso de recuperación nutricional progresiva, tratamiento de las lesiones y controles clínicos permanentes. Tenemos que ir evaluando su evolución día a día, porque recuperar un organismo que llegó en estas condiciones requiere tiempo y cuidados específicos.”

Un equipo que trabaja para recuperar vidas
La recuperación de Rocco y Luci implica mucho más que haberlos retirado de una situación de vulnerabilidad.
Desde Sanidad Animal se lleva adelante un seguimiento clínico permanente, con profesionales veterinarios que evalúan su evolución y determinan los tratamientos y cuidados que necesitan en cada etapa.
Para Milvia, el acompañamiento profesional es fundamental en este tipo de casos.
“Cuando recibimos animales en un estado tan comprometido, cada etapa de la recuperación es importante. Tenemos que controlar su alimentación, hidratación, lesiones y evolución general. Hoy podemos decir que están en un lugar seguro, siendo atendidos y acompañados por el equipo veterinario.”
Educación para prevenir
El director de Sanidad Animal, Pablo Roque, puso el foco en la necesidad de profundizar las políticas públicas de educación y prevención para evitar que situaciones como la de Rocco y Luci vuelvan a repetirse.
“Estos casos nos muestran por qué la educación en tenencia responsable tiene que ser una política permanente. No alcanza con intervenir cuando un animal ya está sufriendo. Tenemos que trabajar antes, educando, generando conciencia y fortaleciendo el compromiso de cada vecino con los animales que tiene a su cargo.”

Roque remarcó que mejorar la convivencia también requiere construir una comunidad más responsable.
“Queremos una ciudad donde podamos mejorar la relación entre los vecinos y los animales. Para eso necesitamos un Estado presente, que intervenga, atienda y genere políticas públicas, pero también una comunidad comprometida. La tenencia responsable, la prevención y la educación son herramientas fundamentales para construir esa convivencia.”
Una segunda oportunidad
Rocco y Luci todavía necesitan tiempo.
Primero deberán recuperar peso, fortalecerse, sanar sus lesiones y completar el proceso de atención veterinaria.
Después llegará otro momento importante: encontrar un hogar.
Cuando estén recuperados, ambos necesitarán una familia responsable que pueda ofrecerles cuidados, afecto y una vida digna.

Por ahora, Rocco y Luci siguen recuperándose.
Ya dejaron atrás el peor momento.
Ahora tienen alimento, atención veterinaria, un lugar seguro y un equipo profesional que trabaja para devolverles aquello que nunca deberían haber perdido: salud, bienestar y la posibilidad de tener una vida digna.
Y cuando llegue el momento, quizás haya alguien en Bariloche dispuesto a convertirse en esa familia que ellos están esperando.
