
Se trata de una enfermedad viral altamente contagiosa que puede afectar el sistema respiratorio, digestivo y nervioso. Afecta a perros de todas las edades, aunque suele ser más grave en cachorros o animales no vacunados.
Se transmite principalmente por el contacto con secreciones de animales infectados, a través del aire o de objetos contaminados. Además, es importante saber que el virus puede permanecer en el ambiente donde hubo un animal enfermo, lo que aumenta el riesgo de contagio en esos espacios.
Los signos pueden variar, pero los más frecuentes son:
* Decaimiento y fiebre
* Secreción nasal y ocular
* Tos y dificultad respiratoria
* Vómitos y diarrea
* Temblores, convulsiones o problemas neurológicos en casos avanzados
Es una enfermedad que puede ser mortal, especialmente en animales sin protección sanitaria.
Ante la presencia de alguno de estos síntomas, recomendamos consultar de inmediato con su veterinario de cabecera, quien evaluará el cuadro y definirá el tratamiento adecuado.
La prevención es fundamental: el moquillo se previene con la vacunación. Mantener el calendario sanitario al día es la herramienta más eficaz para proteger a nuestros animales.
Un punto clave: los perros correctamente vacunados pueden pasear y circular por espacios públicos sin riesgo de contagio.
También recomendamos evitar el contacto con perros enfermos o sin control sanitario.
Como destaca la médica veterinaria Noemí Cifre, jefa de quirófano del equipo de Sanidad Animal, “la vacunación es la principal herramienta para prevenir esta enfermedad y cuidar la salud de toda la población canina”.
Desde el equipo veterinario municipal seguimos trabajando para cuidar la salud de nuestros animales y de toda la comunidad.
