
La organización fue la clave para el desarrollo exitoso de la jornada: mientras una cuadrilla de trabajadores se encargaba del armado y control constante de las canastas, dos cajeros agilizaron el cobro para que nadie tuviera que esperar de más.

Gracias a este esfuerzo coordinado y a la gran respuesta de la comunidad, la jornada cerró con balance positivo y stock agotado, vendiéndose la totalidad de las canastas disponibles.

Este gran comienzo no solo demuestra la necesidad de estos espacios, sino también el valor del compromiso colectivo. ¡Felicitaciones a todo el equipo y a los vecinos por hacer de este arranque un verdadero éxito!
